No hay deuda que no se cumpla y (más macabro y peor aún que todo), plazo que no se pague.
¿O es al revés?
Lo cierto es que lo olvidé, estuve en el averno, no conocí a Dante ni menos a Virgilio, pero estuve con Don Sata y este me dio sabios y profundos consejos, a saber:
1.- Tómate la vida con humor, deja de lado ese existencialismo barato, no seas estúpido Satarsa, hasta cuando deben repetírtelo hasta tus amigos. La vida es una mierda, sí, pero por favor, ya basta.
2.- Dios no existe, es la suma de todas nuestras incertidumbres, así que querido Julito, ¿para qué tanta aflicción y poses funerarias, te moriste o estás desmayado en tu escritorio?
3.- Te recomiendo que en cuanto vuelvas te pongas a tener sexo desenfrenado con quien se te cruce, sea mujer u hombre, ¿niños? niños mejor que no Julito, te puede traer problemas, mejor ándate rápido a un topless o a un café con piernas, que de volteadero lo tienen todo.
4.- ¿Conoces el chiste sobre el tipo que se muere y llega al infierno donde el Diablo, Satanás, el Cola de Flecha, YO en persona, lo recibe y le dice que hay un día para cada placer vicioso? Pues bien, ese chiste es una mentira, porque los placeres viciosos se dan todos los días, pero en la vida cotidiana del planeta infesto llamado tierra, ese que creó Dios justo antes de apretar cueva ante mi rojiza presencia, dejándolo a la deriva, o mejor aún, en mis manos.
5.- En cuanto regreses de la inconsciencia en la que permaneciste desde el 18 de diciembre del 2006, busca inmediatamente a ese tal Sergio Valencia, el que te recomendó la muerte, y dale una buena pata en el culo por todo el tiempo que te hizo perder en el silencio de las palabras, mira que estuve conversando con algunos escritores que se vinieron directo a mis comarcas después de muertos y, comentándoles tu caso, eso fue lo que me recomendaron que hicieras una vez recuperados tus cabales.
6.- Mi último consejo, querido Julio, es que abras los ojos ahora...

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